bienvenido!

Esperamos que te guste nuestra web, que hemos creado con muchas ganas y dedicando mucho tiempo

Puedes registrarte y conectarte usando tu cuenta de:

Usuario:
E-Mail:
Escribe cuánto es 75 + 22:
 
año 63 de la era ibañez

príncipe valiente en los días del rey arturo


“El Príncipe Valiente se convirtió en algo más que un personaje,
alguien a quien conocía personalmente, sabía todo lo que podía hacer.
Se queda detrás de mí cuando escribo y cuando hago algo que no es
propio de su personaje, aunque no puedo verlo, sé que niega con la cabeza".
(H. R. Foster)

 

  Pocas series del mundo del cómic me han impresionado (e hipnotizado) tanto como Príncipe Valiente, especialmente por las hermosas ilustraciones realizadas por su creador, Harold Rudolf Foster (Halifax, Nova Scotia, 1892-1982). Cuesta creer que un dibujante del calado de Foster tuviera vocación de boxeador. El dibujante había desarrollado sus habilidades como púgil siendo aún jovencito, por puro instinto de supervivencia: después de que su familia abandonase Halifax para mudarse a Winnipeg, sufrió en primera persona el acoso de los chicos malos del barrio, que le pegaban y se reían de su acento. Tras pasar tres años en un gimnasio, preparándose a conciencia, adquirió la habilidad suficiente para defenderse, mientras realizaba otros trabajos, como el de repartidor de periódicos, para ganar algún dinero y ayudar a la familia. Con sus ahorros se financió un curso de taquigrafía y mecanografía, aunque el mundo empresarial al que accedería con estas habilidades siempre le había parecido demasiado frío y poco atractivo. Finalmente, sería su gran habilidad con el dibujo, con el que había empezado más en serio a los dieciséis años, la que le abriría las puertas al mercado laboral, empezando a trabajar como dibujante de catálogos de ropa femenina para la Hudson Bay Company (1910). La llegada del célebre pintor inglés Alexander J. Musgrove a Winnipeg, en 1914, fue el espaldarazo definitivo a la carrera de Foster, ya que tuvo el privilegio de ser alumno suyo y de recibir clases sobre el diseño de anatomía, paisajes, dibujo de animales..., herramientas básicas, en definitiva, que le permitirían convertirse en el grandísimo dibujante de cómics que llegaría a ser.


Harold Foster en su estudio en 1947 (Página nº 559 - 26/X/1947)

  La posterior mudanza de la familia a Chicago, tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, fue también determinante para Foster en su camino hacia la cima: fue allí donde perfeccionó sus habilidades para la ilustración en las clases nocturnas a las que asistía en la Academia Nacional de Dibujo. De forma esporádica, Foster realizaba trabajos para el prestigioso estudio Palenske-Young ilustrando anuncios y portadas de revistas. Firmó trabajos para el Northwest Paper y el Popular Mechanics, así como para empresas como Jekle Margarine, Southern Pacific Railroad e Illinois Pacific Railroad, entre otras. En 1927, la agencia de publicidad Campbell-Ewald había decidido realizar una adaptación en cómic del Tarzán de los monos de Edgar Rice Burroughs, y contaron con el dibujante J. Allen St., que no aceptó su oferta. Esta cayó, afortunadamente, en manos de Hal. Y así fue como el joven Foster empezó a dibujar su particular versión de Tarzán, dibujada con un estilo realista y natural, muy académico, desconocido hasta la fecha en el noveno arte. Foster marcó un nuevo punto de inflexión en la evolución del género y sirvió de inspiración para muchos otros dibujantes posteriores. Parecía claro que el dibujante no quería seguir los cánones prestablecidos en el mundo del cómic, dejando de lado al género superheróico, más atraído por personajes de carne y hueso, sin superpoderes.


Primeros trabajos de Foster para el estudio Palenske-Young


  La primera tira de la serie Tarzán de los monos debutó en el semanario británico Tit-Bits, en noviembre de 1928. El 7 de enero del año siguiente lo haría en trece periódicos norteamericanos y en dos canadienses. No fue tarea fácil: se publicaron tiras de la serie a lo largo de seis días a la semana, durante diez semanas. Pero el autor no quiso encadenarse al mundo del cómic y terminó por abandonarla, aunque solo lo haría de forma termporal: tras la insistencia del mismísimo Burroughs (decepcionado por el resultado de las páginas de Rex Maxon, el nuevo dibujante de la serie), Foster acabó regresando a la agencia en septiembre de 1931 y prosiguió la serie durante otros seis años más, produciendo cientos de páginas, siempre adaptando el guión original. Esto fue algo que terminó agotándole. Para seguir trabajando en el mundo de las viñetas, el dibujante necesitaba tener más capacidad creativa de su obra, y eso incluía, por supuesto, no solo a las ilustraciones, sino también al guion.
 


Viñetas de Tarzán realizadas por Harold Foster

  Fue así como empezó con la serie que nos ocupa: Príncipe Valiente en los días del rey Arturo, que llegó a publicarse de forma paralela a Tarzán. Parte del éxito de esta serie tiene que ver, precisamente, con la concienzuda preparación que el autor hizo poco antes de comenzarla (parafraseo aquí a Sun Tzu en su Arte de la Guerra: "Toda batalla es ganada antes de ser librada"). Y es que, tras destruir en 1934 unos bocetos para esta nueva serie, Foster decidió empaparse en profundidad de la historia medieval, estudiando la Edad Media y leyendo novelas de caballería, con sus mitos y leyendas, además de visitar a fondo el Field Museum de Chicago. Empezó la casa sentando unos sólidos cimientos, algo que se manifestará de forma evidente a lo largo de la obra de Foster. En lo que se refiere a la reinterpretación de las leyendas artúricas, Foster también se adelantó en varias décadas a otras tentativas similares, como la del historiador John Steinbeck, quien no escribiría su propia versión del universo artúrico hasta 1956 (Los hechos del rey Arturo y sus nobles caballeros). Metafóricamente hablando, podemos afirmar, que Foster fue lo que Leonardo Da Vinci al Renacimiento, aplicado al contexto del mundo del cómic del siglo XX: un hombre adelantado a su época.

  
  La obra está ambientada en la época del rey Arturo, reinterpretada por el propio Foster a partir del ciclo de mitología artúrica plasmado por Sir Thomas Malory. Recordemos que el rey Arturo es en realidad un personaje de ficción de la literatura y el folclore inglés (también francés), aunque bien es cierto que existen textos medievales en los que se cita a un caudillo britanorromano del mismo nombre que lideró la defensa de Bretaña contra los invasores sajones en el siglo VI. Esto plantea el interrogante de si quizá el rey Arturo de la literatura pudo estar inspirado en un personaje que sí llegó a existir en la vida real, ya que no se ha encontrado aún ninguna evidencia histórica que confirme la existencia de dicho rey durante los años de la dominación romana y la llegada de los invasores bárbaros del siglo V (anglos y sajones). Sí aparecen, en cambio, referencias al rey Arturo en las literaturas célticas y en poemas galeses como el Y Gododdin, una colección de elegías escritas por el legendario bardo escocés Anerin. En el año 540, el cronista Gildas también menciona en su obra De Excidio Britanniae la batalla del monte Badon, más tarde asociada a Arturo. En la Historia Brittonum de Nennius, fechada en el 800 d.C., Arturo refuerza su rica personalidad al recibir el título de dux bellorum, y es acompañado por Ambrosius Aurelianus, dotado de poderes mágicos (más tarde rebautizado como Merlín). En los Annales Cambriae, o Anales de Gales (h. 960-980 d.C.), se relatan las batallas artúricas de Badon y Camlann, en la última de las cuales cayeron Arturo y Medraut (Mordred).
 

Página del Y Gododdin (Anaurin, h. 600 d.C.)

  Durante el siglo XI, la leyenda de Arturo sigue nutriéndose con los textos en latín y en galés, con los cuentos populares como el Culhwch and Olwen o los recopilados en el Mabinogi. Posteriormente, ya en el siglo XII, entre los años 1131 y 1136, Geoffrey de Monmouth alimentó la leyenda del personaje en su Historia Regum Britanniae (Historia de los reyes de Bretaña), primera biografía pseudohistórica del rey Arturo escrita en latín. En sus crónicas, presentó a Arturo como un rey de Gran Bretaña que derrotó a los sajones y estableció un imperio en las islas británicas. Cita en sus textos a Uther Pendragon, padre de Arturo, al mago Merlín, consejero del monarca, además de otros elementos fantásticos como la espada Excalibur. El autor sitúa en Tintagel el lugar de nacimiento de Arturo, en Camlann la épica batalla final contra Mordred, y en la isla de Avalon, el posterior retiro de Arturo junto al hada Morgana, aprendiz de Merlín. Aunque existen grandes imprecisiones en el relato de Geoffrey de Monmouth, su obra es un enriquecedor relato medieval muy valioso que gozó de un gran éxito durante la Edad Media junto a su versión traducida a lengua romance (Roman de Brut) del poeta francés Wace (h. 1155). Este último explica el origen de la Tabla Redonda, como una inteligente idea de Arturo para evitar las disputas entre sus caballeros; una forma de crear sentido de unidad e igualdad, simbolizado por la peculiar mesa circular. Más tarde, hacia 1189, Layamon adaptó los versos de Wace y escribió su versión particular (el Brut), que narraba los acontecimientos de los caballeros de Arturo en inglés. Ambos autores (Wace y Layamon), revelan que la idea de la Tabla Redonda (jamás mentada por Geoffrey de Monmouth) se inspiraba en las historias de bardos y recitadores celtas de la Gran Bretaña y de la pequeña Bretaña.


Escena del libro La Mort d'Arthur (La muerte de Arturo). Siglo XIV.
El rey Arturo contempla a Sir Lancelot del Lago y a la reina Ginebra abrazarse

  También aparecieron numerosos romances en francés a partir del siglo XII, que incorporaron nuevos personajes y elementos a la leyenda, como Lanzarote (Sir Lancelot) o el Santo Grial, ideados por Chrétien de Troyes. También Robert de Boron aportó su granito de arena en la mitología artúrica (h. 1200).  En el siglo XIII aparecen más obras: los ciclos de la Vulgata (1215-1235) y Post-Vulgate (1230-1240), las llamadas Biblias Artúricas, los textos de los germanos Wolfram von Eschenbach o Gottfried von Strassburg, el Tristano Riccardiano, el Libro del Caballero Zifar, Sir Gawain and the Green Knight, el primer Amadís de Gaula... Pero no será hasta 1469, cuando llegue el libro más influyente de todos: Sir Thomas Malory reelabora muchos de estos textos ingleses y franceses en su libro Le Mort Darthur, La muerte de Arturo, escrito en parte durante su estancia en prisión, y publicado en 1485. A partir de entonces, y a pesar de la publicación de numerosas obras relacionadas con el universo artúrico y las novelas de caballerías (Amadís de Gaula, Orlando el furioso, The Faerie Queen, Don Quijote...), la literatura artúrica entrará en una fase de declive, tras la Edad Media, que no resurgirá hasta el siglo XIX, con novelas como Idylls of the King, de Alfred Tennyson, el arte de los pintores Prerrafaelistas, las óperas artúricas de Richard Wagner o el A Connecticut Yankee in King's Arthur Court (1889) de Mark Twain. Desde entonces, la llama de las leyendas artúricas ha conseguido mantenerse viva hasta nuestros días a través de diversos medios (cine, televisión, literatura...), entre los que se encuentra, por supuesto, la imprescindible obra de Hal Foster, quien, como decíamos, reinterpreta todas estas leyendas y mitos artúricos a lo largo de su obra, combinando realidad y ficción, y mezclando igualmente la narración de aventuras de fantasía heróica y magia con los avatares de la vida cotidiana del la familia del protagonista.
 


Ilustración del libro "Historia de los Reyes de Britania"
de Geoffrey de Monmouth (1131-1136)
 

  La serie debuta un 13 de febrero de 1937, a través del King Features Syndicate, que publicaba una página cada semana en diversos rotativos estadounidenses. Durante ocho semanas, hasta el 15 de mayo de 1938, la serie apareció en los diarios de los sábados. A partir de entonces comenzó a publicarse en la prensa dominical, donde ha logrado mantenerse hasta el día de hoy, pasando por las manos de diversos autores. El esfuerzo del dibujante para con la serie no fue baladí: Foster comentó que el acabado de cada página de Príncipe Valiente le suponía una trabajo de cincuenta horas.
 
  En sus viñetas sin bocadillos, sustituídos por los textos del narrador a modo de voz en off, Foster nos cuenta desde la primera página la historia de Príncipe Valiente, hijo de Aguar, rey de Thule, una ciudad ubicada en el fiordo de Trondheim (Noruega), quien, desposeído de su trono por el malvado Sligon, se instala junto a su familia en unos pantanos de la costa inglesa, único lugar donde las semisalvajes tribus bretonas locales les permiten quedarse de forma pacífica. Desgraciadamente, el clima del marjal termina cobrándose la vida de la esposa de Aguar, madre de Val. Tras este desafortunado incidente, Valiente decide abandonar los pantanos y buscar aventuras lejos de allí. Es así como llega a Camelot, donde aprende equitación, además de conocer a Sir Gawain (a quien salvará la vida), a Sir Lancelot y a otros personajes de las sagas artúricas como la reina Ginebra, el mago Merlín y el mismísimo rey Arturo.


Primera visita de Príncipe Valiente a la corte del rey Arturo en Camelot (Plancha nº 19, 19/VI/1937)


  El comienzo de la serie está trufado de elementos sobrenaturales, como las brujas, las hechiceras de Merlín y Morgan Le Fay, o incluso el lagarto de las marismas (en realidad una suerte de dinosaurio) que aparece en las primerísimas páginas de la serie. Con el tiempo, esta se irá despojando paulatinamente de todos estos matices, aunque seguirán apareciendo brujos y hechiceros, tan propios de la época. Una época, que, por cierto, no se ciñe a la realidad histórica.



Encuentro de Val con el Lagarto de las Marismas (Plancha  5 - 13/III/1937)


    Las historietas están ambientadas en el medioevo. Val y los suyos presentan ropas y armas propias de los caballeros de la Baja Edad Media (siglos XI al XV): cotas de malla, lanzas, etc... Sin embargo, los eventos históricos que aparecen hacen identificar el Camelot de Foster con una provincia britana de la época posromana, hacia finales del siglo V d.C. y principios del siglo VI (Alta Edad Media). Val comenta que Arturo fue quien expulsó a los romanos, pero no profundiza en el tema. Los castillos góticos, como el de Camelot, tampoco se corresponden con esa época. Estos anacronismos tienen su explicación, y es que, en realidad, las aventuras de Príncipe Valiente carecen de rigor histórico, a pesar de que Foster las rellene de personajes conocidos (sajones, bretones, hunos, Atila, Aecio, Genserico, Valentiniano...), y de lugares identificables por el lector (las mediterraneas islas de la Bruma (¿islas griegas?), el Nuevo Mundo, Camelot, Thule, Roma, el Rubicón, la fortaleza de Andelkrag, el muro de Adriano, la vía Flaminia, África, Ásia, Constantinopla, la Ruta de la Seda...).


  Todos estos elementos ayudan al lector sentirse ubicado durante la lectura, pero Foster los mezcla a su antojo con elementos legendarios o de cosecha propia. De hecho, las aventuras de Príncipe Valiente ni siquiera se ciñen a las leyendas del universo artúrico. Foster es el que crea sus propias leyendas, con magistrales escenarios medievales como telón de fondo: casas, monasterios, ciudades, batallas y asaltos a castillos... mezclados con elementos fantásticos fruto de su propia e ilimitada imaginación.



Imagen de las Cataratas del Niágara (Plancha  nº 541 - 22/VI/1947)

 Volviendo al argumento principal de la serie, la trama prosigue con un Príncipe Valiente que no tarda en convertirse en miembro de la legendaria Tabla Redonda en la corte del rey Arturo, después de hacer las veces de escudero de Sir Gawain durante un tiempo. Como todo héroe, encontrará su amor platónico en la hermosa Ilene de Branwyn, de quien se enamora perdidamente. Val había rescatado a sus padres de una banda de forajidos y les pide la mano de su hija, pero descubre entonces que Ilene está prometida al príncipe Arn. Desgraciadamente, la hermosa joven correrá una trágica suerte tras ser capturada por los vikingos y alimentará la leyenda del protagonista. Con el tiempo, Val conocerá a Aleta, reina de las Islas de la Bruma, con la que se casará y creará una numerosa familia. Aleta personifica a una mujer luchadora, inteligente, pacifista y compañera de fatigas de Val, ejerciendo al mismo tiempo la labor de madre, al cuidado de sus hijos y de la casa. Foster se inspiró en su propia esposa, Helen Wells, a la hora de crear muchos de los rasgos que definen la personalidad de Aleta. El autor se vale del personaje femenino, complemento perfecto de Val, para jugar con el contrapunto entre ambos, generando ciertas tensiones ocasionales en su relación (un clásico en la literatura medieval: Tristán e Isolda, Lancelot y Ginebra, Perceval y Blancaflor...)


Primera visita de Príncipe Valiente a la corte del rey Arturo en Camelot (Plancha nº 5, 13/III/1937)

   Además de Aleta o Sir Gawain, hay todo un elenco de personajes que pueblan las historietas de la serie, como el joven Geoffrey, a quien será necesario amputar un pie para salvarle la vida, frustrando sus ideales caballerescos, Aguar, padre de Val y rey de Thule (que mantiene una simpática relación con Aleta), el pirata vikingo Boltar, el temerario Thagnar y su fortísimo verdugo, la hermosa y malvada Morgan Le Fay, el ogro del bosque de Sinstar, Angor Wrack, rey del mar, Donardo, emperador ladrón...


El rey Aguar, junto a un delirante Val (Plancha nº 94, 13/XI/1938)
En la viñeta se pueden ver muchos de los personajes con los que se cruzó Príncipe Valiente


  Al igual que otros muchos héroes históricos y de ficción, como Atila, Boabdil, Damocles, John Snow, Napoleón o William Wallace, Valiente también contó con su propia espada, de la que raras veces se separa. Se trata de la Espada Cantarina (Singing Sword), una espada de acero, con doble filo y acanaladura en su centro, que viene a engrosar la lista de estoques legendarios que han pasado a la historia, como la Tizona y la Colada del Cid campeador o la legendaria Excalibur del rey Arturo (que entregó a la dama del Lago).  Cantarina es una espada especial, debido a que está imbuída de poderes mágicos. Arn, propietario de la misma, se la entrega a Val durante su encuentro frente a los vikingos (plancha 70, viñeta 7).


La batalla contra los vikingos sobre el puente de piedra, en la que Val encara con su espada cantarina
a todo un ejército, es una de las viñetas más icónicas la serie (Plancha nº 71 - 19/VI/1938)

   Posteriormente, la bruja Horrit comenta a Val (Plancha 92, viñetas 7 y 8): "Esa hoja es Flamberge, obra del mismo mago que forjó la Excalibur del rey Arturo. No se ha contemplado una hoja más afilada, y su dueño conseguirá las victorias más difíciles si es de corazón puro y lucha por una causa justa, pero será su perdición si la utiliza para el mal". En la plancha nº 1123, Val se deshace de Cantarina después de la masacre que el protagonista había llevado a cabo sobre los sajones (ver planchas nº 1122, 1123 y 1124). Tras maldecir su espada ("¡Ningún hombre debe ser responsable de tu sed de sangre!"), Val la hace girar tres veces sobre su cabeza y la arroja por un acantilado, hundiéndose esta en las profundidades. No obstante, por caprichos del destino, nuestro héroe habrá de sumergirse de nuevo para recuperarla y salvar su vida tras ser atacado, instantes después, por grupo un "carroñeros", ladrones oportunistas que saquean las pertenencias de los caídos tras una batalla.
 


Val se deshace de Cantarina en un acantilado (Plancha nº 1123, 17/VI/1958)

  Príncipe Valiente cumple con el arquetipo de caballero andante medieval, tras el mismo ideal que perseguía Don Quijote: buscar aventuras con un fin noble, como salvar damas del peligro, ayudar a necesitados, vencer a la brujería y al mal o buscar a la mujer de sus sueños (Dulcinea, para Don Quijote, y Aleta, en el caso de Val). La historiadora Beatriz Montes lo compara incluso con un filósofo ilustrado, que marida razón y pasión a partes iguales, como si de un hombre de ciencia del Siglo de las Luces se tratase, verificando con la razón cualquier fenómeno sobrenatural o superticioso. Val es también un hombre romántico. En definitiva, un personaje que lo tiene todo para cautivar al lector.


Príncipe Valiente representa el ideal triunfante del caballero
medieval. El mismo que perseguía Don Quijote de la Mancha
(ilustración de Gustave Doré)

  Otra de las peculiaridades de la serie, además de la ausencia de bocadillos (lo que reforzaba la importancia que el autor daba a la imagen frente al diálogo), es que Foster va madurando al personaje (y a los que le rodean) a lo largo del tiempo: a medida que transcurren los años, los protagonistas van envejeciendo, los niños se van haciendo mayores... De hecho, la primera página de la serie comienza con un Príncipe Valiente aún niño, al que vemos convertido en adolescente pocas viñetas después. que irá desarrollándose y haciéndose adulto paulatinamente, y casi al mismo ritmo con el que envejecía el propio autor. Sin embargo, los autores posteriores a Foster no mantendrán esa misma cadencia en lo que al paso del tiempo se refiere. De otro modo su protagonista tendría cerca de noventa años, cuando en 2021 aparenta una edad comprendida entre los 50 y los 60 años. Foster humaniza al protagonista y lo aleja cada vez más del héroe casi mitológico que nos había presentado en un principio, dotándole de cualidades cada vez más humanas (su vida, su esposa Aleta, su familia...), en una saga costumbrista donde todo tiene cabida: amor, celos, drama, comedia, victorias y derrotas... Alegrías y sinsabores, en definitiva, creando un personaje en el que como lectores nos veremos reflejados de una u otra forma.
 


Resumen de la vida de Val hasta el nacimiento de sus gemelas Karen y Valeta
(H. Foster - Tira nº 2000 - 8/VI/1975)


  En resumen, la serie de Foster se ha ganado sobradamente un hueco entre las mejores obras de su género. Hablamos de una obra imprescindible, muy por encima de la media, con un dibujo muy académico, aleccionador, tildado a veces de estático (no tanto, si se examina la edición restaurada por Manuel Caldas), con una trama muy atractiva, en un universo pseudohistórico inmejorable, inspirado en las leyendas artúricas, con unos paisajes espectaculares, en el que no faltarán las intrigas, amoríos, traiciones, complots... la eterna lucha entre el bien y el mal, entre protagonistas y villanos, que convierten a Príncipe Valiente en una obra de obligada lectura.

La obra después de Foster

  La página nº 1788 (16/V/1971) fue la última escrita e ilustrada enteramente por Foster. Ese mismo año, el autor y su esposa se mudaron a Florida. La edad y unos problemas de cadera alejaron al artista del Príncipe Valiente, aunque, durante nueve años más, el autor siguió guionizando la serie y realizando un borrador gráfico que serviría de pauta a John Cullen Murphy (New York, 1919), elegido para continuar la serie (después de que Foster descartase a Gray Morrow y a Wally Wood). Según comenta el propio Foster, siguió elaborando los guiones hasta el 10 de febrero de 1980. A partir de la semana siguiente, Murphy pasó a ser el único responsable de la serie, continuándola hasta marzo de 2004, momento en el que Gary Gianni (Chicago, 1954) toma el testigo de las ilustraciones, con Murphy aún al guion. En noviembre de ese mismo año los guiones pasaron a Mark Schulz (Filadelfia, 1955). Ocho años después, en abril de 2012, Gianni es relevado por Thomas Yeates (1955), quien, junto a Schulz, ha estado al mando de la serie hasta el día de hoy (2021). La serie se publica actualmente en alrededor de trescientos periódicos estadounidenses.


Batalla frentre a los Hunos en la fortaleza de Camoran - Plancha nº 122 (6/XI/1939)
 


Publicaciones en España

- Las primeras páginas de la obra de Hal Foster publicadas en nuestro país aparecieron en 1950, en la colección Aventuras Maravillosas (nºa 1-12), de la editorial Titán. Incluyeron las páginas 643 a 654.

- En 1953, la revista Boy (nºs 1-21) incluyó las planchas 838 a 859 de la serie en blanco y negro.

- Entre 1955 y 1959, la editorial Novaro publicó en diversos números de su colección Domingos Alegres (45, 130, 142, 160, 195, 235 y 265) las páginas de la serie reproducidas en los comic-book americanos de la colección Four Color Comics (nºs 567, 650, 699, 719, 788, 848 y 900, publicados entre 1954 y 1958).

- En 1959, la editorial Mateu publicó en la colección Príncipe Valiente (nºs 1-6) diversas versiones de la saga noveladas por Carmiña Verdejo. Ese mismo año, la editorial Dólar publicó en sus "Novelas Gráficas: Serie Amarilla", en blanco y negro (números 4, 15, 16, 25, 26, 35, 36, 45 y 46), las planchas 128 a 384 de la serie. Tienen la particularidad de que llevaron bocadillos con texto, a diferencia de la serie original. Al año siguiente, los primeros 37 números de la serie Sepia llevaron el material de las planchas 842 a la 1.136. Y en 1963, la colección Héroes Modernos (serie C), publicó las planchas nº 1.375 a 1.455.

- En 1972, la editorial Buru Lan publicó la colección Héroes del cómic, que constó de 96 fascículos de cadencia semanal. Se publicaron todas las páginas de la serie hasta la nº 1776, aunque no llevaron el coloreado original. No incluye todas las páginas, ni El Castillo Medieval, la serie que complementa Prince Valiant durante el periodo 1944-45.

- En 1974, la editorial Juan Martí Pavón publicó diversas páginas de la serie en la revista Chito Extraordinario (página 770-790 y 1981-2000)

- En 1978, Ediciones B.O. publica en blanco y negro todo el material de Hal Foster, incluyendo El Castillo Medieval.

- En 1979, Editorial Bruguera publicó en la colección "Historias Selección - Serie Héroes" las planchas 1884-1905 (intercalando las historietas con una versión novelada por Consuelo Guisset Poch), y 1906-1928 (intercalando igualmente las historietas con otra versión novelada por Alicia Romero). La misma editorial publicó en 1983, en la serie Pocket de Ases, tres números dedicados al Príncipe Valiente: 28, 30 y 32, con un coloreado, remontado y rotulado que dejó mucho que desear.

- En 1988, Ediciones B publicó en fascículos toda la serie hasta la plancha 2.908, ya de John Cullen Murphy, con un coloreado mejorable. Incluyó El Castillo Medieval (aunque se omitieron algunas viñetas). Sigue la edición americana de Fantagraphics Books, la cual coloreaba de nuevo los dibujos, subiéndose de tono y desapareciendo líneas y tramas. Esta edición, fue posteriormente recopilada en tomos.

- En enero del 2006 la editorial Planeta inició la recuperación de este clásico de la historieta, tomando como punto de partida la edición de Fantagraphics Books, considerada la más cercana a la original.

- Desde diciembre del 2006, la editorial Libros de Papel edita la serie en blanco y negro a partir de fotocopias de los originales y un cuidadoso trabajo de reconstrucción por parte del portugués Manuel Caldas, que invierte en la restauración de cada página casi el mismo tiempo que Foster en dibujarla; incluso el rotulado es exacto al del original inglés.

- En 2011, Planeta DeAgostini publicó una cuidada edición integral, con tomos que abarcaban cada uno de los años desde 1937 hasta el 2011. La edición fue continuada años después por la editorial Dolmen, que ha terminado de publicar el resto de tomos desde 2012 hasta la actualidad (2021), manteniendo el mismo formato y prolongando el dibujo del lomo que había publicado Planeta.

- En noviembre del 2017, Dolmen también comienza a publicar su propio integral de la serie con material remasterizado y recoloreado según la paleta original, en tomos de gran tamaño (36x26,5cm).


Relación de capítulos

  En el siguiente enlace hemos incluído, en formato excel, una relación cronológica de todos los capítulos de la serie desde su nacimiento hasta la actualidad, con un breve resumen de cada episodio y subepisodio, indicando las planchas que abarca cada uno de ellos:

https://drive.google.com/file/d/1j5m3HEMLjX2SB-SI02gARQrXKs6C8yYH/view

La hoja excel incluye igualmente una relación de publicaciones en España, además de los autores de la serie por tiras y años.


Autor:

- Alfredo Sánchez Esteban

Agradecimientos:

- Quiero agradecer al foro de la T.I.A., pozo de conocimiento, el haberme dado a conocer esta magna obra, y en especial a Carlos De Gregorio, cuyos comentarios en dicho foro sobre la serie han ayudado a completar muchos de los listados mencionados en el artículo.

Fuentes:

https://es.wikipedia.org/wiki/Rey_Arturo
https://es.wikipedia.org/wiki/Pr%C3%ADncipe_Valiente
https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_Regum_Britanniae
https://es.wikipedia.org/wiki/Thomas_Malory
https://www.tebeosfera.com/documentos/en_los_dias_del_rey_arturo_principe_valiente.html
https://www.pinterest.es/pin/67483694395850121/
https://www.pinterest.es/pin/393079873719154004/
https://es.wikipedia.org/wiki/Y_Gododdin
http://darkworldsquarterly.gwthomas.org/early-heroic-fantasy-comics-1937-1948/
https://www.lambiek.net/artists/image/f/foster_hal/foster_pv390611.jpg
http://aprincenamedvaliant.blogspot.com/2011/03/first-love.html
https://obivalderobi.com/category/varias-principe-valiente-prince-valiant/
http://princevaliant.marianobayona.com/selecciones1947.htm
http://www.ojodepez-fanzine.net/latiacomforo/viewtopic.php?t=4367&postdays=0&postorder=asc&start=0
https://pbs.twimg.com/media/EQqDVowWoAEv74A.jpg
http://mydelineatedlife.blogspot.com/2011/11/page-2000.html
https://www.erbzine.com/mag8/0802.html
https://www.misterica.net/espadas-famosas/
https://www.bpib.com/illustra2/foster.htm


Bibliografía:

- El primer gran cómic adulto - Alvaro Pons (Príncipe Valiente - 1937, Planeta DeAgostini, 2011)
- La colección Príncipe Valiente - Beatriz C. Montes (Príncipe Valiente - 1938, Planeta DeAgostini, 2011)
- El Personaje - Beatriz C. Montes (Príncipe Valiente - 1939, Planeta DeAgostini, 2011)
- El Autor - Beatriz C. Montes (Príncipe Valiente - 1940, Planeta DeAgostini, 2011)
- El contexto histórico - Beatriz C. Montes (Príncipe Valiente - 1941, Planeta DeAgostini, 2011)
- Europa en la Edad Media - Pablo Kurt Rettschlag Guerrero (Príncipe Valiente - 1942, Planeta DeAgostini, 2011)
- El Neomedievalismo - Pablo Kurt Rettschlag Guerrero (Príncipe Valiente - 1943, Planeta DeAgostini, 2011)
- Los Caballeros de la Tabla Redonda - Juan Miguel Zarandona (Príncipe Valiente - 1944, Planeta DeAgostini, 2011)
- El ciclo artúrico - Juan Miguel Zarandona (Príncipe Valiente - 1948, Planeta DeAgostini, 2011)
- Los malvados - Jose Miguel Pallarés (Príncipe Valiente - 1951, Planeta DeAgostini, 2011)
-
La canción de la espada - Beatriz C. Montes (Príncipe Valiente - 1960, Planeta DeAgostini, 2011)



“Tras días de lluvia, el sol dispersa la niebla y allí, alzados como una muralla contra
 el sol del sur, se alzan los Pirineos. Tras ellos está Hispania, la meta de los Godos errantes.
Ahora deben cabalgar hacia el este, ya que esta es la parte más estrecha de la Galia entre
la bahía de Vizcaya y el Mediterráneo, y el peligro acecha en cada legua del camino".
 (H. R. Foster - Plancha nº 1788, 16 de mayo de 1971)


 

página 9
 
páginas:
Comparte esta página
 
 
Ir arriba
fomulario de contacto

formulario de contacto

nombre:
e-mail:
mensaje:
Tienes que activar JavaScript para poder ver el CAPTCHA aquí!
Desarrollo y diseño: Pablo Sánchez / Contenidos: Alfredo Sánchez + Colaboradores / Visitas: 
 / v.1.6
Estadísticas
Opciones
Ocultar frases de Ibañez
Mi cuenta
Desconectar